El Camino del Perú volvió a quedar en el centro de la escena a partir de una carta de lectores que se convirtió en la más leída de la semana en LA GACETA. El autor, Jorge Bernabé Lobo Aragón, planteó que el problema ya no admite demoras: una vía pensada para otro volumen de tránsito hoy está desbordada, especialmente en los horarios de ingreso y salida escolar, al mediodía y después de las 18.
Uno de los puntos señalados es el cruce de Italia y Frías Silva, además de las inmediaciones de la Escuela Justiniano Frías. Allí conviven diariamente colectivos, camiones, autos, motos, bicicletas y peatones. El lector también cuestionó las maniobras de automovilistas y motociclistas que aceleran con el semáforo en amarillo o atraviesan cuando ya está en rojo. Por eso reclamó controles permanentes y coordinados.
“Una frontera administrativa jamás puede convertirse en una tierra de nadie”, sostuvo Lobo Aragón, en referencia a las distintas jurisdicciones que confluyen sobre el corredor. Su propuesta es que la Provincia y las municipalidades de San Miguel de Tucumán y Yerba Buena acuerden un plan interjurisdiccional que incluya la revisión y sincronización de semáforos, fases seguras para peatones, controles de velocidad, señalización, iluminación y mayor protección en los accesos escolares.
También destacó la futura conexión con Fanzolato como una alternativa para aliviar el tránsito, aunque hizo una aclaración: esa obra puede solucionar parte del problema mañana, pero no reemplaza las medidas de prevención que hacen falta hoy.
El interés que despertó la carta refleja una preocupación cotidiana para miles de tucumanos: atravesar el Camino del Perú se volvió cada vez más lento y riesgoso, y la búsqueda de nuevas conexiones ya dejó de ser una discusión exclusivamente vial para convertirse en una necesidad metropolitana.